PROGRAMA DE COOPERACIÓN REGIONAL CON CENTROAMÉRICA

 

LINEA 6: Fortalecimiento de Sectores Productivos


Introduccion Componentes Actores Involucrados Iniciativas Convergentes Tabla Resumen

Introducción

Con esta línea de fortalecimiento de sectores productivos se incide en aquellos ámbitos que de manera directa tienen una repercusión significativa en el desarrollo económico de la región. Entre el amplio abanico de sectores se han seleccionado tres de ellos por su importancia en el contexto de la economía de la región y en ellos se concentrarán los componentes y las acciones de esta línea estratégica. Los tres sectores, considerados como prioritarios, son el turismo, la pesca y el café.

El turismo constituye para la región centroamericana una fuente de grandes posibilidades de desarrollo, con incidencia directa en la calidad de vida de sus ciudadanos, y resulta un factor importante de creación de empleo, de participación en la vida social y económica de las comunidades locales, de conservación del medio ambiente y de gestión de la diversidad biológica y del patrimonio cultural de estos países.

El sector turístico supone una importante contribución al PIB nacional en los países de la región y constituye una fuente significativa de creación de empleos. Desde la culminación de los procesos de paz de los años noventa, el turismo ha ido aumentando su peso en las economías de los países del área, poniendo de manifiesto su capacidad para la generación de empleo y de divisas, incidiendo en la mejora de la calidad de vida de sus habitantes. La región centroamericana se ha convertido en uno de los lugares con mayor potencial de crecimiento del continente americano.

Centroamérica cuenta con una serie de factores que favorecen el crecimiento del turismo: estabilidad política y económica, recursos naturales favorables al desarrollo de un turismo tradicional, riqueza cultural y patrimonial que permite la promoción del turismo ecológico y cultural, así como turismo de negocios, como producto con un elevado potencial de crecimiento.

Una serie de obstáculos dificultaban el desarrollo del turismo regional: escasa agilidad en los trámites migratorios y aduaneros, áreas con bajos niveles de seguridad ciudadana, limitada oferta de infraestructuras, carencia de centros y programas de formación especializada, déficit de formación de los recursos humanos, baja sensibilidad de la población en relación con los beneficios del turismo, escaso desarrollo de productos y programas de promoción y mercadeo turístico, acentuado centralismo en el diseño y ejecución de las políticas públicas, falta de armonización de datos estadísticos actualizados, reducido apoyo a los pequeños y medianos empresarios del sector turismo e insuficiente legislación ambiental.

No obstante, existe un compromiso continuado de las autoridades de los países de la región por impulsar la integración turística regional. En la Cumbre de Turismo y Desarrollo Sostenible de 1996 en Montelimar (Nicaragua), el turismo fue identificado como uno de los sectores de mayor potencial para mejorar la calidad de vida de la población centroamericana. El turismo está siendo en consecuencia incorporado como prioridad fundamental en las estrategias de desarrollo nacional y regional. Y en ese sentido se ha iniciado la articulación de un plan de acción con vistas al desarrollo de las posibilidades que este campo temático ofrece.

Todos los países de la región centroamericana cuentan con un Instituto Nacional de Turismo, con objetivos y funciones similares, responsable de la política de desarrollo turístico y con una Estrategia Nacional de Turismo, integrada en el Plan de Desarrollo Nacional o el Plan de Gobierno. El desarrollo sostenible, la valoración de la diversidad cultural y la conservación del patrimonio natural y cultural, así como los objetivos y estrategias de mercado, son elementos comunes presentes en la mayoría de estas estrategias.

Existe una estructura regional para la integración en materia de turismo  formada por las siguientes instituciones:

  • Consejo Centroamericano de Turismo (CCT), formado por los ministros de turismo de los siete países centroamericanos, y cuya Secretaría Técnica permanente ostenta la Dirección de Turismo de la SGSICA.
  • Comité Ejecutivo formado por las Administraciones Nacionales de Turismo de los siete países centroamericanos.
  • COMECATUR (Comité de Mercadeo Turístico).
  • FEDECATUR (Federación de Cámaras de Turismo que representa al sector privado)
  • Agencia de Promoción Turística Centroamericana (CATA).

Un paso reciente revelador de la voluntad política integradora ha sido la aprobación por parte de los Ministros de Turismo Centroamericanos, en el seno del Consejo Centroamericano de Turismo (CCT), de iniciativas como la creación de una marca común “Centroamérica”, que ya ha empezado a promocionarse a través de la Agencia de Promoción Turística de Centroamérica (CATA) que ha establecido su sede en Madrid.

La pesca constituye otro eje fundamental dentro del apoyo sectores productivos representativos de la región. Centroamérica cuenta con 6.526 kilómetros de litoral y, con las excepciones de El Salvador y Belice, todos los países tienen costas tanto en el océano Atlántico como en el Pacífico, por lo que poseen en la pesca un importante recurso. La región centroamericana cuenta también con una superficie de agua en lagos, lagunas, embalses y ríos que totaliza casa 12.000 km2, de los cuales 9.500 se encuentran en Nicaragua. Existe una actividad pesquera relevante que contribuye significativamente a la oferta de alimentos en la región.

Aunque las oportunidades y limitaciones del sector pesquero y acuícola son diferentes según los países, hay algunos problemas comunes a la región. Así, existen dificultades con relación a la gestión global de las pesquerías: cómo abordar la reasignación más eficiente del capital y el trabajo, de modo que la extracción de los recursos hidrobiológicos sea sostenible en el tiempo. Y es notable también la debilidad de la investigación pesquera, echándose en falta la existencia de centros de investigación que provean y sistematicen la información disponible, información que actualmente es dispersa, inaccesible y claramente insuficiente. A veces, por la falta de recursos mínimos que faciliten su difusión, los técnicos y los políticos que deben tomar decisiones carecen de los datos que les permitan conocer más a fondo el sector en el que trabajan. Y otra dificultad añadida es la falta de comunicación y de intercambio de conocimiento entre los distintos países.

La debilidad del marco institucional es otra de las principales amenazas que impiden el desarrollo del sector pesquero centroamericano. En este sentido, una necesidad imperiosa es la modernización de la administración pesquera, dotándola de mayor capacidad de decisión, autonomía financiera y competencia legal y administrativa para que pueda coordinar con otros organismos la ejecución de sus tareas, así como poner en práctica regulaciones y disposiciones que incluyan la vigilancia y el control de las actividades pesqueras.

El deterioro ambiental de las zonas costeras, fluviales y lacustres es otro de los elementos cuyo impacto negativo sobre la productividad de los recursos constituye una limitación a la expansión del sector. La falta de selectividad en las zonas de arrastre y de las artes empleadas, con sus consecuencias de daños físicos irreparables en el hábitat crítico de algunas especies, la expansión de la acuicultura a costa de los humedales costeros y bosques de manglar y la contaminación medioambiental producida en tierra son amenazas cada vez más visibles, cuyos efectos están empezando a sentir los pescadores en su actividad diaria, con la particularidad de que se trata de problemas que no afectan a un único país y cuyo origen tampoco puede localizarse en un lugar preciso.

A los problemas generales del sector se añade otro conjunto de carencias y dificultades que afectan específicamente a las tres áreas tradiciones de actividad: la pesca industrial, a través de la captura y procesamiento de distintas especies marinas en alta mar, fundamentalmente el camarón y los túnidos; la pesca artesanal, en el mar y en las redes fluviales continentales, y la acuicultura, en los últimos años una importante alternativa productiva en el sector debido a la incorporación acelerada de nuevas tecnologías.

La pesca ha ido convirtiéndose paulatinamente en importante generadora de empleo así como de beneficios económicos para todas las empresas involucradas.

La situación del sector café en Centroamérica, por su parte, está marcada por los cambios transcendentales producidos en el mercado mundial del café en los años noventa, cuando un significativo aumento de la producción mundial y la irrupción de nuevos países productores, en especial Vietnam, provocó una fuerte caída de precios a nivel internacional.

Por otra parte, la estructura comercial de la industria en la mayoría de los países consumidores provocó que la reducción de los precios del café no se trasladase al consumidor final, estancándose el consumo y dando lugar a un aumento de los excedentes.

También contribuyó a la crisis mundial del café la propia estructura del mercado, dominado por unas pocas multinacionales que copan cotas de mercado cercanas al 50% y que se beneficiaron de la situación de precios a la baja en origen.

En Centroamérica el cultivo del café supone el principal medio de subsistencia para gran parte de la población rural, empleando a un importante porcentaje de la población activa, y representando en 2002 del 1.3% al 8.2% del PIB. de la región. La crisis se acentuó en Centroamérica por la vulnerabilidad ante los desastres naturales, la alta dependencia externa y la insuficiente capacidad de respuesta de las políticas económicas internas. La caída de los precios afectó de forma inmediata a las economías locales que se sustentan en este producto, teniendo graves consecuencias en términos de incremento de pobreza extrema, inseguridad alimentaria y aumento del desempleo rural, afectando especialmente a los pequeños productores de café y a la mano de obra eventual que tradicionalmente migraba a las grandes fincas cafetaleras.

Aunque en la actualidad los precios del café han ido aumentando de forma sostenida y apuntan hacia una tendencia de recuperación, los efectos de la crisis persisten sin que se advierta una disminución de la pobreza y de la inseguridad alimentaria en las poblaciones rurales cafetaleras. La recuperación económica y social del sector se antoja ciertamente compleja.

La Cooperación Española había venido actuando en zonas cafetaleras de Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Honduras y Guatemala. La grave crisis generada por la caída de los precios del café tuvo como efecto situaciones de inseguridad alimentaria y desempleo rural en toda la región, aumentando los riesgos de desastres naturales y ecológicos producidos por el abandono de cultivos o por procesos incontrolados de sustitución de los mismos. Precisamente para paliar estos aspectos se elaboró un Plan de Apoyo a los Productores de Café en Centroamérica, publicado en octubre de 2003 cuyo objetivo es reducir las debilidades y aprovechar las fortalezas del sector cafetalero centroamericano para así mitigar la crisis. Dicho Plan ha sido recientemente actualizado para poner en marcha el componente regional en este sector. En dicho componente se llevarán a cabo actuaciones en los países anteriormente mencionados así como en Panamá y República Dominicana.


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PROGRAMAS DE COOPERACIÓN REGIONAL CON CENTROAMÉRICA


Plan de Acción de Formación Ocupacional e Inserción Laboral
Plan de Acción de la Educación

Plan de Apoyo a la Formación Turística en Centroamérica y República Dominicana

Plan de Acción para Centroamérica y República Dominicana

Plan de Acción para la Equidad de Género

Plan de Apoyo a los Productores de Café

Plan de Acción de Salud

Plan de Apoyo al Sector de Pesca y la Acuacultura
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